Salud
28 de julio de 2025 | 18:15Hepatitis: el enemigo silencioso que puede afectar más que el hígado
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Especialistas advierten que esta enfermedad, que muchas veces no presenta síntomas, puede comprometer órganos como el corazón y el sistema nervioso si no se diagnostica y trata a tiempo.
Aunque es una enfermedad silenciosa, la hepatitis puede tener consecuencias graves más allá del hígado. En Chile se estima que cerca de 30 mil personas están infectadas con alguno de los virus que la provocan, pero los expertos sospechan que la cifra real podría ser mucho mayor debido a la falta de diagnóstico oportuno.
La doctora Nicole D´Aguzan, coordinadora médica del Centro Dávila Maipú, explica que existen cinco variantes de la hepatitis (A, B, C, D y E), cada una con distintas formas de transmisión. Mientras las cepas A y E se propagan por la vía fecal-oral, las B, C y D se transmiten por contacto sexual, sangre contaminada o de madre a hijo durante el embarazo.
Uno de los mayores riesgos está en que, sin síntomas aparentes, el daño hepático puede avanzar sin que el paciente lo note. Así lo señala el gastroenterólogo Alex Díaz, de Clínica Ciudad del Mar: “El mito más peligroso que enfrentamos como gastroenterólogos es pensar: ‘si me siento bien, estoy sano’. La hepatitis asintomática es un gran enemigo silencioso. Por años, los virus pueden dañar el hígado sin provocar síntomas evidentes y, cuando el paciente finalmente consulta, muchas veces ya hay cirrosis o incluso cáncer hepático”.
Los efectos también pueden extenderse a otros órganos. El doctor Alberto Barría, cardiólogo de Clínica Dávila Vespucio, advierte que “los pacientes con daño hepático crónico o cirrosis pueden desarrollar hipertensión pulmonar, lo que eleva la presión del sistema venoso que lleva sangre al corazón, aumentando el riesgo de trombosis en las piernas o trombosis pulmonar”.
Frente a este panorama, los especialistas coinciden en que la clave está en la pesquisa oportuna y en el tratamiento adecuado. Detectada a tiempo, la hepatitis puede tratarse, y en algunos casos, incluso curarse. De lo contrario, las consecuencias pueden comprometer seriamente la salud general del paciente y generar un alto costo para el sistema de salud.

