Opinión
9 de diciembre de 2025 | 14:20La realidad del estrés universitario a fin de año
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Por Michel Garat. Director carrera Enfermería Campus Repúblican de la Universidad Andrés Bello.
El cierre del año académico se ha convertido en uno de los periodos de mayor tensión emocional para los universitarios. Mientras gran parte de la sociedad piensa en celebraciones y vacaciones, las universidades viven un escenario opuesto: bibliotecas llenas hasta tarde, pasillos saturados y estudiantes visiblemente agotados.
Investigaciones nacionales e internacionales han demostrado que muchos jóvenes presentan niveles elevados de estrés, ansiedad y síntomas depresivos cuando se concentran las evaluaciones y se define su proyección académica inmediata.
En las últimas semanas del año, exámenes finales, trabajos grupales, proyectos integradores y presentaciones orales se acumulan en una agenda sobrecargada. Esta presión aumenta cuando los sienten que enfrentan su “última oportunidad” para mejorar promedios, evitar reprobar o mantener becas.
Los estudiantes duermen menos, comen de manera desordenada y abandonan la actividad física, lo que genera un círculo de agotamiento que disminuye la concentración y deteriora el rendimiento. A esto se suman factores económicos, laborales y familiares que incrementan la tensión, especialmente para quienes compatibilizan estudios y trabajo o para estudiantes de primera generación que sienten la carga de no “fallar” a sus familias.
Existen grupos particularmente vulnerables, como mujeres jóvenes, estudiantes de primeros años y quienes cursan carreras altamente demandantes con prácticas y laboratorios. En contraste, contar con redes de apoyo, pertenencia universitaria y habilidades de organización actúa como un amortiguador relevante.
No se deben normalizar señales como dificultades persistentes de concentración, alteraciones del sueño y del apetito, irritabilidad, consumo de sustancias o pensamientos de fracaso, ya que pueden indicar cuadros de ansiedad o depresión que requieren acompañamiento profesional.
En tanto de parte de los recintos universitarios, se recomienda evitar la concentración de evaluaciones, ofrecer acompañamiento en hábitos de estudio y salud mental, fortalecer los servicios psicológicos y promover un clima cercano e inclusivo, ya que cuidar el bienestar estudiantil no es un extra, es parte central de la formación de profesionales capaces de responder a las exigencias del mundo real sin descuidarse a sí mismos.

