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4 de marzo de 2026 | 13:40Fármacos para la obesidad: experto advierte riesgos de automedicación y uso sin supervisión
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El profesor Jaime Riquelme Meléndez, académico del Departamento de Química Farmacológica y Toxicológica de la Facultad de Ciencias Químicas y Farmacéuticas de la Universidad de Chile, sostiene que los análogos de GLP-1 representan un avance relevante en el tratamiento de la obesidad y la diabetes tipo II, aunque advierte que su uso debe ser responsable y bajo supervisión médica.
Desde su perspectiva académica —no clínica—, Riquelme subraya que la obesidad debe entenderse como una enfermedad, dado que existe una disfunción fisiológica evidente. Explica que el tejido adiposo en este contexto desarrolla un estado de inflamación crónica de bajo grado, liberando citoquinas proinflamatorias que incrementan el riesgo de patologías cardiovasculares y metabólicas.
Si bien reconoce que existen posturas que evitan catalogarla como enfermedad para enfatizar la responsabilidad individual, considera que ese argumento es débil, comparándolo con la hipertensión arterial, cuya existencia como patología no se discute pese a su fuerte vínculo con el estilo de vida.
Un problema más allá de la voluntad
Datos de la Encuesta Nacional de Salud muestran que cerca del 70% de la población chilena presenta sobrepeso u obesidad, tendencia que podría haberse acentuado en los últimos años. A ello se suma la alta prevalencia de sedentarismo, consumo de alcohol y baja ingesta de frutas y verduras.
Riquelme, quien dirige el Laboratorio de Farmacoterapia Cardiovascular, advierte que la obesidad y la hipertensión son factores clave en el aumento de la insuficiencia cardíaca con fracción de eyección preservada, una condición asociada al estilo de vida y distinta a la insuficiencia postinfarto, que ha disminuido gracias a avances médicos.
El académico enfatiza que el fenómeno no puede reducirse a una “falta de voluntad”. Factores genéticos, ansiedad, presión social y entorno cultural influyen de manera significativa en la conducta alimentaria.
El rol del GLP-1 y los nuevos tratamientos
Desde el punto de vista fisiológico, la relación entre obesidad y diabetes tipo II se explica, en parte, por la resistencia a la insulina. En este contexto, el descubrimiento del glucagon-like peptide 1 (GLP-1) —hormona intestinal que estimula la secreción de insulina— abrió el camino al desarrollo de análogos resistentes a su degradación por la enzima DPP-4.
Estos medicamentos mejoran el metabolismo de la glucosa y generan una potente señal de saciedad a nivel cerebral. Entre ellos se encuentra la semaglutida, comercializada bajo nombres como Ozempic, y la tirzepatida, que han mostrado reducciones de peso cercanas al 15%–20% en ensayos clínicos.
Estudios publicados en The New England Journal of Medicine han evidenciado, además, beneficios cardiovasculares significativos en personas con obesidad y antecedentes cardíacos.
Costos, riesgos y uso responsable
En Chile, estos tratamientos pueden alcanzar costos cercanos a los 200 mil pesos mensuales, lo que genera brechas de acceso. Además, la suspensión del tratamiento suele implicar recuperación del peso perdido.
Entre los efectos adversos más frecuentes se encuentran náuseas y vómitos, así como riesgos menos comunes pero más graves, como pancreatitis y pérdida de masa muscular. Por ello, Riquelme advierte sobre los peligros de la automedicación.
Para el académico, no existe una solución única. La obesidad es un problema complejo, atravesado por dimensiones biológicas, psicológicas, sociales y económicas. El tratamiento farmacológico puede ser una herramienta eficaz, pero solo cuando está correctamente indicado y acompañado de cambios en el estilo de vida y apoyo profesional continuo.
