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26 de enero de 2026 | 13:30

Corporación Ciudades sugiere incorporar riesgo de incendios en la planificación urbana

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Imagen generada por Inteligencia Artificial
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Con el objetivo de enfrentar los incendios urbano-rurales cada vez más recurrentes desde una mirada de largo plazo, Corporación Ciudades propuso incorporar criterios de diseño especiales en las áreas con mayor potencial de incendios dentro de la planificación urbana, reforzar el manejo de la vegetación e involucrar activamente a la ciudadanía en la prevención.

La propuesta surge en el contexto de una temporada marcada por siniestros de gran magnitud, con más de 42 mil hectáreas afectadas, más de dos mil viviendas destruidas en las regiones de Ñuble y Biobío, 21 personas fallecidas y miles de familias damnificadas, configurando una de las temporadas de incendios más severas de los últimos años.

Desde la organización advierten que los incendios forestales han vuelto a dejar en evidencia una debilidad estructural en la planificación urbana chilena, ya que el riesgo de incendios no está explícitamente incorporado ni regulado en los instrumentos que ordenan el territorio. En ese marco, sostienen que es necesario anticiparse al riesgo y no limitar la respuesta a la gestión de la emergencia.

Según explican desde Corporación Ciudades, las zonas de interfaz urbano-rural, donde confluyen áreas habitadas con suelos agrícolas o forestales, concentran cerca del 60% de los incendios forestales, pese a no contar con normativas específicas que regulen el crecimiento urbano, la localización de equipamientos críticos o condiciones mínimas de resguardo frente al fuego.

Esta situación resulta especialmente crítica en al menos nueve comunas del país, donde más del 50% de la población vive expuesta a incendios forestales. Penco aparece como uno de los casos más extremos, con cerca del 90% de su población en esta condición, junto a comunas como Tomé, San Pedro de la Paz y Lota.

Desde la organización advierten que “la Ley General de Urbanismo reconoce ciertos riesgos, pero los incendios forestales simplemente no aparecen”, y agregan que los planes territoriales suelen limitarse a orientaciones generales, sin límites ni obligaciones concretas, lo que termina traduciéndose en ciudades más vulnerables. Actualmente, recuerdan, más de 1,5 millones de personas viven en zonas de alta recurrencia de incendios, donde además se emplazan colegios, hospitales y otros equipamientos críticos.

El problema, enfatizan, no puede abordarse únicamente desde la emergencia. En diversas comunas del centro sur se han consolidado asentamientos en zonas de difícil acceso, con escasas vías de evacuación y una alta cercanía a masas forestales, factores que favorecen la rápida propagación del fuego.

En esa línea, el director ejecutivo de Corporación Ciudades, Martín Andrade, señaló que “vivir en contacto con la naturaleza debe ir acompañado de reglas claras que protejan la vida”, agregando que no se trata de prohibir, sino de planificar mejor y anticiparse a riesgos que, con el cambio climático, serán cada vez más frecuentes e intensos.

Principios para planificar ciudades más resilientes

Corporación Ciudades propuso un conjunto de diez principios orientados a prevenir incendios forestales y reducir su impacto en las personas. Entre ellos, plantean reconocer en los Instrumentos de Planificación Territorial los sectores de interfaz urbano-rural como áreas con potencial riesgo de incendio, incorporando normativas específicas y estudios asociados a corrientes predominantes de viento que permitan identificar zonas más expuestas.

Asimismo, proponen proyectar caminos perimetrales y áreas de resguardo, planificar el crecimiento urbano en sentido contrario a las zonas más propensas a incendios, fomentar la señalización de vías de escape y evitar la instalación de usos peligrosos o equipamientos críticos en zonas de interfaz urbano-rural. A ello se suma la necesidad de impulsar planes anuales de manejo de vegetación en espacios públicos, predios agrícolas y zonas forestales identificadas como de alto riesgo.

El decálogo también pone el foco en la ciudadanía, promoviendo la concientización sobre el uso de especies vegetales no propagadoras de fuego en espacios públicos y jardines privados, desincentivando el uso de cercos vivos altamente combustibles y fortaleciendo el rol de líderes vecinales capacitados para guiar a las comunidades ante emergencias.

Desde la organización advierten que estas medidas resultan especialmente relevantes considerando que, según informes internacionales, el calentamiento global, las sequías y los cambios de uso de suelo generarán incendios incluso en zonas históricamente no afectadas. En ese contexto, Andrade concluyó que “todos los años tenemos desastres más intensos o temperaturas que superan los registros anteriores”, subrayando que las ciudades deben adaptarse de manera integral al cambio climático.

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