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7 de agosto de 2025 | 06:12

Tejiendo sobre ruedas: La vida nómada como lienzo creativo

  Atención: esta noticia fue publicada hace más de 8 meses
Claudia Wool, artista textil y periodista. Vive viajando por el mundo con su familia en una casa rodante.
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Por Claudia Wool*


En mi primera columna, les conté cómo el arte textil y la vida en movimiento se entrelazaron para siempre en mi historia. Hoy quiero responder a una de las preguntas que más recibí: ¿Cómo se teje una rutina cuando el paisaje cambia constantemente?

La respuesta, como bien saben quienes trabajan con fibras, no es lineal. La vida nómada es como urdir un telar: requiere estructura, pero también flexibilidad para ajustar los hilos cuando el diseño lo pide.  

 

El ritmo de los días sin dirección fija

Cuando se vive en constante movimiento en una casa rodante, el tiempo no se mide por horarios de oficina o días festivos, sino por luz natural, climas imprevistos y —en nuestro caso— por las clases de nuestro hijo de 14 años y la edición de nuestra serie viajera en YouTube

Las mañanas comienzan con el ritual del desayuno, cuyo menú depende del lugar en el que nos encontremos. Si hace mucho calor, solamente comemos fruta y jugos frescos, quizás algo de pan. Encender una cocina en un espacio reducido y con una temperatura exterior sobre 30 grados es una verdadera tortura. Si hace frío o una temperatura agradable, me animo a calentar leche, preparar café y hacer tostadas.

Por supuesto que todos los artículos de nuestra cocina son análogos: tostador de pan chileno tradicional, tetera, batidora manual, etc. Nada que deba enchufarse a la corriente para funcionar. No tenemos horno, así es que cuando cocino pan, lo hago en un sartén antiadherente amplio con tapa.

Las actividades del día también dependen del contexto. Generalmente tenemos una diferencia horaria de entre 4 y 6 horas con Chile, así es que las clases matutinas por zoom de nuestro hijo -que cursa primero medio- comienzan alrededor de las 15:00 horas nuestras. No obstante, los profesores repiten las mismas clases en vivo en horario PM de Chile, es decir, a partir de las 21:00 horas nuestras. Por otra parte, el trabajo a distancia con Chile muchas veces nos tiene despiertos hasta la 1 ó 2 AM, por lo que madrugar no es un hábito en esta casa con ruedas. 

Respecto a nuestro itinerario, las variables más frecuentes que usamos para organizarlo son 3: nuestros intereses, la logística (¿está cerca? ¿Podemos llegar por tierra? ¿Necesitamos tomar un ferry? etc) y las regulaciones de tránsito internacionales. Viajamos con visa de turistas, lo que significa que la mayoría de las veces podemos permanecer un máximo de 90 días en cada país. A excepción de las 29 naciones que conforman el Espacio Schengen, en cuyo caso, los 3 meses aplican para el conjunto de países miembros.

El tiempo que pasamos en cada lugar también se relaciona con lo que vayamos encontrando en el camino. Desde el atractivo del lugar, la seguridad, las actividades que podamos hacer, la disponibilidad de estacionamientos para vehículos grandes (altos y largos), la posibilidad de pernoctar en ellos y, particularmente, el precio. 

Una vez, en Grecia, nos estacionamos en una playa para disfrutar un rato del mar mediterráneo. Allí conocimos a una pareja de españoles tan simpáticos, que terminamos quedándonos 5 días con ellos allí. Hasta el día de hoy somos grandes amigos.

 

El taller móvil: la inspiración está en todos lados

Con las limitaciones de un espacio reducido, el área de almacenamiento de mis materiales de arte se reduce a 2 cajas plegables de IKEA y un cajón de doble bandeja. Pasar de mi espacioso e iluminado taller en nuestra casa de campo en las afueras de Punta Arenas, a no tener un lugar donde poder trabajar en solitario por largas horas con todos mis materiales a la mano, no fue fácil. Más bien todo lo contrario. 

Como parte de la adaptación al nuevo estilo de vida, radicalmente minimalista, vendí mis telares grandes y dejé de tejer mantas. Decidí abocarme casi completamente a tejer tapices en un pequeño telar ranurado que traje de Chile. Curiosamente lo había comprado hace algunos años en una tienda online de Bélgica, país en el que actualmente nos encontramos.  Pero rápidamente comprendí que lo que perdí en espacio, lo gané en inspiración y aprendizaje.

En Belgrado, capital de Serbia, visité un pequeño museo que alberga una impresionante colección textil de indumentaria y accesorios tradicionales de fines de 1800 y comienzos de 1900 provenientes de Montenegro, Kosovo y Albania. Me impresionó la confección minuciosa de cada bordado, tejido de punto, ganchillo, fieltrado y tejido en telar. La riqueza textil está en todos lados. Y aunque mi estilo de trabajo es diferente, sin lugar a dudas esta experiencia sumó influencias a mi stock de referencias.

Esta aventura nómada nos ha permitido -a mi marido y a mí- llevar una vida más espontánea y menos estructurada, con mucho menos estrés y mucho más creativa. Nuestra capacidad de transformar limitaciones en oportunidades se ha fortalecido enormemente, como esos hilos que al tensarse revelan su verdadera resistencia. Hoy entendemos que la libertad de vivir la vida como nosotros decidimos que es mejor para nosotros, no tiene precio y a veces nos preguntamos porqué no lo hicimos antes.

 Por otra parte, lo que comenzó como una adaptación pragmática -cambiar mantas por tapices- terminó por revelarse como un proceso de depuración artística. En la austeridad del espacio descubrí la abundancia de la esencia: cada técnica que conservé en mi repertorio móvil pasó el filtro más exigente -¿vale la pena el tiempo y materiales que ocupa?-, mientras que cada textil que creo ahora lleva impregnado no sólo lana, sino la memoria de los paisajes que me rodean. Este minimalismo forzoso terminó siendo el mejor maestro que podría haber tenido.

Hay quienes miden los viajes en kilómetros o fotos. Yo los cuento en nudos y puntadas. Mi telar portátil y mis agujas no son solo una herramienta, sino un archivo de memorias textiles que cruza fronteras. Invito a los lectores a seguir esta conversación -¿qué preguntas tienen sobre este viaje textil sin ruta definida? Escríbanme a hola@claudiawool.com o en los comentarios del diario. 
 

¿Te perdiste la primera columna? Encuéntrala en:
https://www.diariodepuertomontt.cl/noticia/actualidad/2025/07/tejiendo-sobre-ruedas-confesiones-de-una-artista-textil-que-cambio-la-rutina-para-vivir-viajando-en-una-casa-rodante

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* Claudia Wool es artista textil, periodista y columnista. Vive viajando con su familia en una casa rodante, donde combina su pasión textil con la vida nómada. En esta columna comparte sus experiencias creativas y familiares 'sin manual de instrucciones'. Síguela en su canal de youtube @diarioviajero2.0

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