Actualidad
Por Claudia Wool , 29 de julio de 2025 | 11:41Tejiendo sobre ruedas: Confesiones de una artista textil que cambió la rutina para vivir viajando en una casa rodante
Atención: esta noticia fue publicada hace más de 4 meses
Este viaje no solo ha transformado mi vida, también mi mirada sobre el valor del arte textil conociendo la experiencia en otros países. Porque mientras Europa preserva sus técnicas como tesoros, en Chile aún luchamos por reconocer las nuestras.
Por Claudia Wool*
Cuando hice mis maletas para irme a recorrer el mundo, llevaba más lanas que ropa, y mi corazón sabía que extrañaría enormemente mi tranquilo taller en la Patagonia. Lo que no sabía entonces era que, entre el olor a lana de cordero en Escocia y el sonido de las olas mediterráneas en Grecia, encontraría infinita inspiración en mi verdadero taller: el mundo.
Lo que comenzó como un experimento de un año se convirtió en un proyecto muy desafiante y sin retorno. Después de casi 3 años de vivir en una casa rodante y cambiando de vecindario cada semana, puedo confesar sin ninguna duda que no volvería a vivir en una casa anclada a la tierra. Jamás. Este viaje ha cambiado mi vida, y la de mi familia, para siempre.
Soy Claudia Wool, artista textil, periodista, madre, esposa y viajera incansable. Durante años dividí mi tiempo entre un trabajo corporativo exigente y mis telares, hasta que un día… decidimos que nuestra familia cabía en 14m² sobre ruedas y nos atrevimos a salir a conocer el mundo. Elegimos m² sobre estrés, y rutas sobre rutinas.
En este espacio, compartiré mi experiencia nómada por el mundo “sin manual de instrucciones” y totalmente fuera de mi zona de confort.
Este viaje no solo ha transformado mi vida, también mi mirada sobre el valor del arte textil conociendo la experiencia en otros países. Porque mientras Europa preserva sus técnicas como tesoros, en Chile aún luchamos por reconocer las nuestras.
Textiles del mundo … y de Chile.
Durante un viaje a España, visité la Real Fábrica de Tapices de Madrid, donde aprendí a tejer el nudo español cuya característica lazada abraza un único hilo de urdimbre creando formas diagonales, aprendí más de conservación del patrimonio que en cualquier diplomado costoso: la fábrica se ha sostenido por más de 300 años utilizando y promocionando el nudo español como emblema y orgullo nacional.
Mientras tocaba las alfombras ibéricas, pensaba en la increíble riqueza textil que tenemos en Chile, en las manos de tantas tejedoras y tejedores que a lo largo de nuestro país mantienen vivas las técnicas ancestrales que debemos seguir cuidando, enseñando y sobre todo, valorando.
Y hago énfasis en esto último: valorar nuestra riqueza textil comienza por conocer y respetar el trabajo de nuestras artesanas y artesanos. Hoy en día, con toda la información disponible acerca de lo laborioso que es el trabajo hecho a mano y la importancia cultural de preservar nuestro patrimonio inmaterial, es inconcebible que en ferias y otras instancias de comercio de piezas textiles y otras artesanías confeccionadas a mano se pida descuentos.
Me pregunto yo, ¿cuando compramos en un supermercado o una multitienda, pedimos que se nos haga un descuento? No, no lo hacemos. Pero sí se acostumbra a regatear con aquellas personas que están haciendo más por nuestra cultura nacional que cualquier otro tipo de comercio.
Y la verdad es que se me hace un nudo en la garganta, pero no un nudo español, sino uno que se siente amargo y que baja al estómago. La buena noticia es que cada uno de nosotros puede aportar un granito de arena para revertir la desvalorización de nuestro arte textil, informándose, valorando, promoviendo y prefiriendo lo hecho a mano por nuestros creadores nacionales.
Así tal cual he visto que lo hacen en otros países durante mi travesía por el mundo desde diciembre del año 2022.
Un faro de esperanza brilla en el Pabellón de Chile en la Expo Osaka 2025, que desde su inauguración el 13 de abril ha recibido más de un millón de visitantes. El corazón de esta experiencia es un impresionante 'Makün' mapuche de 242 m², tejido colectivamente por 200 artesanas. Este manto de geometrías ancestrales -viajó mes y medio en barco hasta Japón- plantea una paradoja fascinante: lo que algunos ven como simple manualidad doméstica, el mundo lo consagra como arte patrimonial.
Quizás ahí esté la clave: en cómo miramos lo hecho a mano. Lo que se crea con paciencia infinita, hilo tras hilo, muchas veces carga con el prejuicio de ser 'sólo para mujeres'. Pero en Osaka, donde filas interminables admiran este textil, nadie discute su valor. Si un millón de personas reconocen la grandeza de estas puntadas, ¿no es hora de que miremos con nuevos ojos nuestro propio patrimonio?
Dependen de nosotros, los consumidores, para crecer. Para quienes quieran profundizar, recomiendo escuchar ‘Atlas Textil’ (donde, justamente, en el episodio 37 me entrevistan sobre el proceso de abandonar nuestra zona de confort por vivir viajando) y ‘Tramas’, dos podcasts gratuitos que amplifican lo que nuestras manos pueden contar.
Escuchar esas voces mientras me pierdo por carreteras desconocidas me hace sentir parte de una red invisible. A veces, en medio de un paisaje nuevo, me detengo a tejer y pienso: quizás algún/a oyente de ‘Atlas Textil’ está ahora mismo creando su propia ruta textil, inspirada por estas historias compartidas.
Ahora viajo con mis hilos y telares, así como otros llevan un diario. Intento impregnarme del aura de cada lugar que recorro y encontrar puentes entre mi cultura y la de ellos. Cada puntada es un lugar, cada error una anécdota, y cada obra, un mapa de mis viajes.
Esta columna es mi primer nudo en este telar compartido. ¿Qué quieren saber primero? ¿Cómo se teje una rutina en constante movimiento, cómo se organiza una casa en un mini espacio, o cómo estudia mi hijo de 14 años mientras cruzamos fronteras constantemente? Díganme en comentarios y sigamos esta conversación en la próxima entrega. Prometo hablar de lo bueno, lo malo, lo bonito y lo feo de una vida sobre ruedas.
--
*Claudia Wool es artista textil, periodista y columnista. Vive viajando con su familia en una casa rodante, donde combina su pasión textil con la vida nómada. En esta columna comparte sus experiencias creativas y familiares 'sin manual de instrucciones'. Síguela en su canal de youtube @diarioviajero2.0








